
Prólogo
Fue Rebeca Mangas, productora de nuestro programa de radio, quien nos presentó.
Una amiga de Rebe, paciente de Gaby, le había sugerido que invitáramos a su
tanatóloga al estudio. Ese día, en el lejanísimo 2012, Rebe me dijo algo que todavía
recuerdo perfectamente: «Martha, vas a ver: te quiero presentar a un ángel». Nunca
me había puesto a considerar con seriedad el aspecto físico de los ángeles, así que tuve
muchos problemas para reconocer a Gaby como uno de ellos de inmediato. Sólo con
el tiempo, y los años que llevamos trabajando juntas, me he dado cuenta que Rebe,
en efecto, tenía la bocota llena de razón.
En el primer programa que hicimos con Gaby hablamos sobre el libro que traía
entonces bajo el brazo: Cómo curar un corazón roto, me pareció un título excepcional, y
que planteaba una pregunta a la que muchas veces habíamos querido dar respuesta en
la radio. Resultó que Gaby tenía un montón de ideas que de inmediato me hicieron
clic. De pronto, y sin habérmelo propuesto, ya tenía tanatóloga de cabecera.


